La Masacre de Ponce

guerra contra todos los puertorriquenos

 

En 1934, Pedro Albizu Campos encabezó una huelga agrícola que paralizó las compañias azucareras, y ganó una gran victoria para los obreros de caña – cuyo sueldo subió desde 75 centavos a $1.50 al día.

Albizu speaks to sugar cane workers in Guánica

Desde ese momento en adelante, Don Pedro fue un hombre fichado. Su vida y su familia fueron amenazados. Su hogar fue tiroteado. Detectives del FBI grabaron sus llamadas telefónicas, abrieron sus cartas y correspondencia, y lo persiguieron por toda la isla. En 1936 lo encarcelaron por “estimular la derrumba del gobierno estadounidense.”

El día 21 de marzo en 1937, en su pueblo de Ponce, un evento se organizó a favor de Don Pedro.

Era el Domingo de Ramos.

Niños, hombres y mujeres llegaron desde toda la isla, vestidos en sus mejores trajes, con ramos de palma en sus manos. Una banda comenzó a tocar La Borinqueña, y la gente empezó a cantar y desfilar.

Y entonces sonó un tiro.

Iván Rodriguez Figueras se cayó muerto.

Un segundo tiro explotó, y un joven de 18 años, sentado en una ventana, también cayó muerto. 

Un tercer tiro mató a Obdulio Rosario, con un crucifijo de ramos en la mano.

La Masacre de Ponce: ametralladoras al cima de la foto, y rifles al fondo

Todos empezaron a correr – pero no pudieron escapar porque 200 policías con ametralladoras y rifles los tenían encerrados. La policía bloqueó todo modo de escape, y comenzaron a disparar. 

Un niño cayó en su bicicleta. 

Un joven se desangró.

Le pegaron un tiro en la espalda de un hombre, que estaba cubriendo el cuerpo de su hijo.

Machacaron a otro hombre en el portal de su propia casa, matándolo también.

Machacaron a Maria Hernandez del Rosario…tan duro, que mitad de su cerebro se cayó en la calle, y la gente se resbalaba sobre ella.

Fusilaron a una niña de siete años…en la espalda.

Un Cadete de la Republica se arrastró hasta una pared. En sus ultimos moments de vida, con su propia sangre, el Cadete escribió lo siguiente en esa pared:

Pocos momentos despues el Cadete, Bolivar Márquez Telechea, dejó de mover.

La policia disparó por trece minutos.

Mataron a 17 personas inofensas. Mas de 200 fueron heridos gravemente…sangrando en la calle, mutilados, traumatizados por el resto de sus vidas. Al aclararse el humo de las ametralladoras, los siguientes habían caído muertos:

  • Ivan G. Rodriguez Figueras
  • Juan Torres Gregory
  • Conrado Rivera Lopez
  • Georgina Maldonado (niña de 7 años)
  • Jenaro Rodriguez Mendez
  • Luis Jimenez Morales
  • Juan Delgado Cotal Nieves
  • Juan Santos Ortiz
  • Ulpiano Perea
  • Ceferino Loyola Pérez (policia insular)
  • Eusebio Sánchez Pérez (policia insular)
  • Juan Antonio Pietrantoni
  • Juan Reyes Rivera
  • Pedro Juan Rodriguez Rivera
  • Obdulio Rosario
  • Maria Hernandez del Rosario
  • Bolivar Márquez Telechea
  • Ramon Ortiz Toro
  • Teodoro Velez Torres

EL ENGAÑO 

Cuando no había nadie mas para fusilar, el Jefe de la Policía ordenó a un fotógrafo del periodico El Mundo, Angel Lebrón Robles, que tomara una serie de fotos “explicativas”.

Este Jefe de Policía, el Coronel de Orbeta, coordinó el estacionamento de los cadáveres, para dar la impresión que los Boricuas habían atacado a la policía, en vez de lo opuesto.

La primer foto mostró el cuerpo del policía Eusebio Sánchez Pérez, quien murió en el cruce de fuego de la policía.

Sánchez Pérez, muerto en el cruce de fuego

La segunda foto mostró la policía “en batalla” con nadie…la calle esta completamente vacía…con la excepción del difunto Sánchez Pérez (otra vez).

Policia “batiendose” con nadie…y Pérez como decoración

La proxima foto muestra al Coronel de Orbeta y varios lacayos fijándose en las azoteas, en busca de “francotiradores Nacionalistas” que no existían. Otra vez, la coreografía de la foto, incluye al difunto Sanchez Pérez.

Buscando “Francotiradores Nacionalistas”

Esto fue tan cínico, tan óbvio, que la prensa respondió. Los periodicos reportaron que no habían existido ningunos “francotiradores,” porque el pueblo entero fue a celebrar el Domingo de Ramos y no tenían ni un arma. Seis días despues del la masacre, el magazín Florete soltó la siguiente comica, por el artista popular Manuel de Catalán:

“Ahora podemos decir que nos dispararon desde las azoteas.”

Un doctor en Ponce, José A. Gándara, testificó que muchos de los muertos y heridos – incluso niños y mujeres – habían sido fusilados en la espalda.

Todos los periodicos, especialmente El Imparcial y El Mundo – publicaron fotos de la calle: mostrando paredes y edificios acribillados por las balas de las ametralladoras..

Familia en luto y balas en las paredes, despues de la Masacre de Ponce 

El Imparcial repitió las palabras Bolivar Márquez Telechea, escritas en su propia sangre:

En Ponce y Mayagüez, mas de 20,000 personas asistieron el entierro de las victimas:

Una comisión independiente revise toda la evidencia y las fotos. Mas de 30,000 personas se congregaron en la Plaza Baldorioty en San Juan, para oír el juicio de la commisión. Tras una investigación de diez días, la commision determine que la tragedia en Ponce no había sido un “desorden Boricua,” sino un MASACRE policiaco.

El Mundo, dia 24 de mayo, 1937

Hoy en día, la Masacre de Ponce permanence como un monumento a la brutalidad oficial: un terrorismo conducido por el mismo gobierno.

La Masacre de Ponce fue un mensaje, enviado por los EEUU, directamente al pueblo puertorriqueño.

Fue un asesinato de hombres, mujeres y niños indefensos, con el proposito de aterrorizar a la isla entera.

Y lo hicieron en domingo, el Dia de Ramos.